La transformación individual es la semilla del cambio colectivo. Cada vez que sanas una herida, enseñas a los que te rodean que es posible vivir de otra manera. Tu hijo observa, tu pareja aprende, tus amigos se inspiran. El cambio profundo no se impone, se contagia. En la Fundación de Neurociencia Afectiva y Social creemos que cada paso personal hacia la salud emocional es un acto de amor que se multiplica y, finalmente, transforma comunidades enteras.
Christakis, N. A., & Fowler, J. H. (2009). «Connected: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives.» Little, Brown Spark.



