El embarazo es la etapa más sensible para formar vínculos sanos. En esos nueve meses no solo se forma un cuerpo: se empieza a escribir una historia emocional. Las emociones de la madre, la calidad del vínculo con la pareja y el entorno seguro tienen un impacto profundo en el cerebro y cuerpo del bebé. La neurociencia afectiva nos invita a ver la gestación como una oportunidad única para sembrar seguridad, calma y amor consciente… porque un vínculo seguro al nacer es un regalo que dura toda la vida.
Van den Bergh, B. R., et al. (2017). «Prenatal developmental origins of behavior and mental health: The influence of maternal stress in pregnancy.» Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 117, 251–267.



