La presencia emocional paterna es tan vital como la física y la económica. No basta con estar… hay que estar de verdad. La presencia física sin conexión emocional deja huellas de soledad en el corazón de un hijo. Estudios en neurociencia afectiva confirman que la validación, la mirada atenta y la escucha activa son tan importantes para el desarrollo como una buena alimentación o un hogar seguro. Padres y madres emocionalmente disponibles pueden cambiar el rumbo de toda una generación.
Lamb, M. E., & Lewis, C. (2010). «The development and significance of father-child relationships in two-parent families.» In M. E. Lamb (Ed.), The Role of the Father in Child Development.



